Paséate alguna mañana por la ciudad.
No delegues tu vida a gestores,
asesores y demás.
Acércate a tu banco,
mira el saldo de tu cuenta,
nada más.
Sigue paseando...
Y cuando te cruces con algún mendigo,
no pases de largo, obsérvalo.
Si la "operación" no provoca ninguna reacción,
repítela cada día
hasta que te sientas más humano.
Ana, nos sobran muchas cosas...y nos faltamn otras tantas.PACO
ResponderEliminarEstoy de acuerdo contigo. También vivimos inmersos en contradicciones, y ahí seguimos.
EliminarUn abrazo.