Intentando no hacer de mi debilidad un punto flaco donde se me impida crecer, aprender, madurar, fortalecerme, compartir...
Con un dialecto interior protagonizado por el miedo y la esperanza, me voy defendiendo para no hundirme del todo, para darme cuenta de la realidad del mundo, quitándole importancia a mi situación particular. Para poder luchar al unísono con los que, como yo, creemos en la justicia social. Sacarle partido a cualquier herramienta que nos sirva para cambiar las cosas a mejor, saliendo todos beneficiados.
Dejar de mirarme el ombligo, creyendo de mis penas la mayor de las penalidades, para quitarme la tontería casi de golpe, y dejar de perder el tiempo en historias pasadas, o en circunstancias personales que me traban el crecimiento.
No es que esté firmando un contrato a fuego en el que no pueda volver a cometer errores. Como la intención de este blog es "pensar en voz alta", es lo que hago. Un amago de terapia en el que creerme más mis propósitos si los veo por escrito.
Son muchas las causas por las que más o menos estoy concienciada, así que intentaré profundizar más en ellas, para no estar de paso, y quedarme en un simple vistazo rápido en las informaciones que van llegando de aquellos que hacen campaña de sensibilización. Ni conformarme, por pura comodidad e inercia, con las críticas en base de humor que circulan por la red. Aprender de aquellos que con la experiencia han sabido el cómo, el dónde y el por qué de todas aquellas problemáticas que hacen de la existencia en muchos rincones del mundo una tarea difícil.
Así que, nada, vaciando la mochila de estorbos, intentando tirar pa´lante, y aprovechar las "sorpresas que te da la vida" para aferrarme más a lo que soy, a lo que estoy convencida. Ya que parece que a base de golpes podemos aprendemos a vivir.
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