miércoles, 20 de junio de 2012

El consumo te consume




Una inquietud que siempre he tenido ahí, pero que se aflora aún más, cuando casi sin remedio me veo atrapada frente al televisor, después de mucho tiempo sin tenerlo enfrente y sobre todo encendido. Y no es más que la publicidad y cualquier otra COSA que pretenda sacar tajada económica creando necesidades y deseos superfluos que realmente no nos solucionan la existencia, ni nos hacen más felices, ni mucho menos nos integran en la sociedad, por mucho que así nos intenten hacer creer.

Y ahora, en los tiempos que corren, mi rabia se enciende aún más cuando coincido con anuncios que cada vez me dejan más desconcertada, conociendo la realidad como la conozco, sin poder llegar a entender del todo el por qué, (como muchas otras cosas). Y es que, ¿cómo es posible que exista el hambre, la guerra, el racismo, la exclusión, la indiferencia, la frialdad, la intolerancia, etc., y al mismo tiempo, como en una linea paralela, todo lo demás: el consumo desenfrenado, las decisiones políticas de gobiernos "democráticos" sin tener en cuenta para nada el bienestar del país, las manipulaciones mediáticas, las farsas y encubrimientos sobre los hechos y las razones por las que un pueblo llega a dar el paso hacia una revolución, los recortes en derechos sociales y laborales, en sanidad y en educación, los desahucios a familias que, o no cobran el sueldo que les corresponde a pesar de tener trabajo, o simplemente, carecen de él? 

Bah, en serio, que en mi mente "inocente" no termina de cuajarle. Aquí algo falla, y poniendo la mano en el fuego, apuntaría a la conciencia colectiva. Ha pasado poco más de un año desde que en nuestro país se puso en marcha el despertar de los despertares. Y menos mal, porque gracias a estos movimientos, huelgas y manifestaciones, hemos sacado a la calle poco a poco a gente que hasta ahora no se replanteaba en serio su presente, ni su futuro. Aunque aún queda mucho por hacer para lograr ser una masa gigante y heterogénea con un objetivo en común. Ya que todavía sufrimos la indiferencia y el espíritu consumista de unos cuantos, para que nos cueste derrocar este sistema incoherente. Pero que no nos frenen sus bolsas repletas de objetos, ni sus estéticas relucientes, ni sus miradas indiferentes, ni sus prejuicios que sepultan nuestras ideas...

Y cierro con una frase que se ha escuchado y leído millones de veces por ahí, pero que le da todo el sentido a esto que he escrito ahora: "No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita".

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