sábado, 1 de junio de 2013

Sin opciones

Comentarios inocentes como los que hace una de las limpiadoras de la facultad, algo así como "vaya vistas que tenemos aquí a primera hora de la mañana, eh! Como en un spa. Pero luego despiertas y vuelves a la realidad, con el carrito de la limpieza". O el de Valentín, alguien que vive en la calle desde hace pocos años, y con el que de vez en cuando me pongo a hablar cuando nos cruzamos... "Si no estuviera en la calle..." ¿Qué, Valentín? ¿Qué? 

¿Qué harías si no tuvieras que dormir todas las noches en un cajero y mendigar un trozo de pan en los bares?

Este tipo de cosas me hacen pensar. Pienso en la resignación como modo de vida. En las quejas continuas y sin fuste que hacemos los que hemos tenido "mejor suerte". En echar un vistazo alrededor y no saber si sentirme afortunada o impotente. O todo a la vez. En las contradicciones de nuestra lucha. 

En ellos, los que de una manera ingenua se conforman con una medio sonrisa disimulando la otra mitad, mientras la vida les da la espalda, y siguen poniendo la otra mejilla como si no les quedara otra opción.

Resignarse o... 

Como si en el fondo, y sin saberlo ni percatarse, creyesen en una especie de reencarnación que, en la próxima vida, aunque sea por compensar, podrán darse un baño con burbujas mientras disfrutan de un amanecer. O vivir las calles del mismo modo que lo hacemos nosotros, los de la casa equipada con televisor, ordenador, equipo de música, nevera, teléfonos móviles... 

Y de nuevo la contradicción. Escribo ésto, lo medito, lo siento. Intento sensibilizarme. Puede que lo consiga de algún modo. Y le doy al intro. Y sigo con mi vida. Ya es medio día. Me acerco a la cocina y me preparo algo de comer. Y luego, ¿qué? ¿Unas cervecicas en la plaza? 




2 comentarios:

  1. Hola Ana. Nada más que por el simple hecho de escribir lo que piensas, eres afortunada. Los hay que no pueden hacerlo. Desde el primer momento que te leí, me dí cuenta de tu sensibilidad, y veo que no bajas la guardia. Veo muy complicado que podamos cambiar " el sistema ", de verdad, por muchas vueltas que le demos. Cuídate. Un abrazo. Paco

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  2. Hola, Paco.

    Claro que soy afortunada. Nunca lo he dudado. Y no sólo por poder escribir lo que pienso. Sino ya sólo por el simple hecho de tener un ordenador y una conexión a internet. Éso para empezar =)

    Será complicado cambiar el sistema, pero no es motivo de peso para dejar de intentarlo. Aunque reconozco que no soy precisamente una activista. En fin, esas contradicciones...

    Otro abrazo. Y gracias por seguirme.

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